martes, 29 de mayo de 2018

Estudio de caso L

28-02-18
En una de las sesiones de clase se nos presentó el siguiente caso:
Lola es una niña de 8 años con un diagnóstico de TDAH  realizado por un neuropediatra y con un trastorno comórbido de dislexia fonológica.
Vive con su hermano y sus padres y asiste a un colegio concertado (padres divorciados). En el centro escolar está recibiendo apoyo psicopedagógico.En todo momento se comporta de forma colaboradora.
Su lectura es lenta, costosa y siempre silabeante. Se exceptúan algunas palabras  muy familiares que lee de forma rápida, y otras en las que se producen frecuentes lexicalizaciones. Los tiempos de lectura en pseudopalabras son muy superiores a los tiempos de lectura de palabras regulares.
La evaluación de los procesos que intervienen en la lectura muestra una importante afectación en los procesos de acceso al léxico a través de la ruta fonológica. Sus dificultades de conversión grafema-fonema se manifiestan en la lectura en voz alta. Sin embargo, su comprensión cuando hace lectura silenciosa no parece estar afectada.
El examen de su memoria de trabajo arroja unos resultados intermedios (amplitud entre 3,5-4) y tiene un resultado medio-bajo en flexibilidad cognitiva y control inhibitorio (pruebas: corsi, flanker y go-nogo).
Tiene adicionalmente dificultades para componer narraciones y no comprende todavía correctamente el concepto de número y las operaciones de medida. Su inteligencia, por lo demás, es de nivel medio-alto.

Antes de llevar a cabo la intervención, se evaluaron las funciones ejecutivas como la Memoria de trabajo cuyo nivel estaba en medio alto, por lo que no sería necesaria especificamente una intervención en dicho proceso, sin embargo esto no quiere decir que la haya que dejar a un lado, sino que se trabajó con ella las secuencias en orden directo, ya que en un comienzo presentaba algunos problemas.  Por lo que es necesario repasarlo de ver en cuando. Para ello podemos utilizar diferentes materiales educativos online que trabajen los procesos lingüísticos, como el juego de simón dice (que trabajaría la memoria de trabajo).
También se evaluó la Flexibilidad cognitiva, mediante tareas como la ordenación de cartas, Flanter, Gonogo de PEBL,  pero no hubo que extenderla durante mucho tiempo puesto que el rendimiento de la niña era adecuado a su edad. Por lo que se presentaba de vez en cuanto para ejercitarla.
Pero donde se encontró realmente graves problemas fue en la narración, no sabía por dónde empezar, como seguir, por lo que es necesario trabajar la planificación y la organización. Por ejemplo Jiménez y Artilles, desarrollaron un programa para la atención educativa al alumnado con TDAH llamado PROESCRI, que es una prueba de evaluación de procesos cognitivos en la escritura, con las que podríamos trabajar los procesos donde la alumna en cuestión presenta dificultades.
La intervención comenzó pidiéndole todos los días que escribiera una historia como podía, y luego se le leía en voz alta. Una vez leída se le pedía que la enriqueciera, diciéndole ¿qué cosas hechas en falta? ¿qué cosas le añadirías? Ya que no solía centrarse en los sucesos de la historia, ni describía a los personajes ni las situaciones, ni ponía un final. Con las respuestas de ella se le iba añadiendo a la historia, y luego se le volvía a leer, completando lo que sería la escritura correcta. Al principio eran de 3 líneas llegando a ser de una página después de la intervención.
También estaba afectada la conservación de número, teniendo en cuenta que también afecta a la comprensión de la medición, se puede trabajar utilizando la contrasugestión de Piaget (transvase de líquidos en distintos envases con la misma cantidad), esta niña estaba en fase de transición y ante esta situación decía que había más en la fila más larga (habiendo otra más corta pero con la misma cantidad de elementos), ella contaba el espacio como otro elemento más. Al cabo de unos cuantos días trabajando con este tipo de tarea con diferentes elementos, cambio el razonamiento.
Era capaz de leer mentalmente, pero cuando se le pedía leerla en voz alta silabeaba, por lo que de esta manera no podía comprender lo que leía. Se le pidió que leyera con la cabeza y no con la boca. se le decía: "primero vas a leer con la mente y una vez que escuches la palabra en tu mente la repites oralmente". Era capaz de leer la palabra y representarla auditivamente, pero su dificultad era articularla. Hay un cierto lapsus entre que la mira y la dice, sin una sola lexicalización. Cuando realiza esta actividad se enfrenta a una actividad de control inhibitorio puesto que su tendencia es silabear y no leerla antes de hablar.  Esta técnica le ayudó a que el texto adquiriera cierta coherencia y que llegara a entender el texto.
También cabe mencionar que las pseudopalabras las lee perfectas a pesar de que tarda más tiempo. En el nivel de oración ella se ejercitaba con listas de palabras y psuedopalabras, para adquirir más vocabulario. Luego se pasó a la poesía infantil, como las escritas por Gloria Fuertes,  poesías donde cada frase tenía 3-4 palabras e incluso pseudopalabras, con el fin de que leyera no solo palabras, si no que frases enteras. 
Por lo que podemos ver que, en este caso, estaba afectado el nivel articulatorio, no la comprensión de la palabra ni la sintaxis, si no lo que va del léxico auditivo a la articulación de la palabra. Cuando lee silabeando no consigue activar el léxico auditivo, ya que no une las silabas para formar la palabra, no llegaba a componer la palabra.
Se llegó a esta conclusión al ver que hay comprensión, la niña recuerda  lo que está escrito y se observó que lo que fallaba era la articulación.
Con ella se está trabajando actualmente la lectura fluida frase a frase, y mejora de sus estrategias de memoria y de aprendizaje. Se abandonó la idea de que hay un proceso diferente afectado, como la memoria o el control inhibitorio, las cuales están bien, ni la conversión fonema-grafema.

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