28-02-18
En una de
las sesiones de clase se nos presentó el siguiente caso:
Lola es
una niña de 8 años con un diagnóstico de TDAH realizado por un neuropediatra y con un trastorno
comórbido de dislexia fonológica.
Vive con
su hermano y sus padres y asiste a un colegio concertado (padres divorciados).
En el centro escolar está recibiendo apoyo psicopedagógico.En todo momento se
comporta de forma colaboradora.
Su
lectura es lenta, costosa y siempre silabeante. Se exceptúan algunas
palabras muy familiares que lee de forma rápida, y otras en las que se
producen frecuentes lexicalizaciones. Los tiempos de lectura en pseudopalabras
son muy superiores a los tiempos de lectura de palabras regulares.
La
evaluación de los procesos que intervienen en la lectura muestra una importante
afectación en los procesos de acceso al léxico a través de la ruta fonológica.
Sus dificultades de conversión grafema-fonema se manifiestan en la lectura en
voz alta. Sin embargo, su comprensión cuando hace lectura silenciosa no parece
estar afectada.
El examen
de su memoria de trabajo arroja unos resultados intermedios (amplitud entre
3,5-4) y tiene un resultado medio-bajo en flexibilidad cognitiva y control
inhibitorio (pruebas: corsi, flanker y go-nogo).
Tiene
adicionalmente dificultades para componer narraciones y no comprende todavía
correctamente el concepto de número y las operaciones de medida. Su
inteligencia, por lo demás, es de nivel medio-alto.
Antes de
llevar a cabo la intervención, se evaluaron las funciones ejecutivas como la
Memoria de trabajo cuyo nivel estaba en medio alto, por lo que no sería
necesaria especificamente una intervención en dicho proceso, sin embargo esto
no quiere decir que la haya que dejar a un lado, sino que se trabajó con ella
las secuencias en orden directo, ya que en un comienzo presentaba algunos
problemas. Por lo que es necesario repasarlo de ver en cuando. Para ello
podemos utilizar diferentes materiales educativos online que trabajen los
procesos lingüísticos, como el juego de simón dice (que trabajaría la memoria
de trabajo).
También
se evaluó la Flexibilidad cognitiva, mediante tareas como la ordenación de
cartas, Flanter, Gonogo de PEBL, pero no hubo que extenderla durante
mucho tiempo puesto que el rendimiento de la niña era adecuado a su edad. Por
lo que se presentaba de vez en cuanto para ejercitarla.
Pero
donde se encontró realmente graves problemas fue en la narración, no sabía por
dónde empezar, como seguir, por lo que es necesario trabajar la planificación y
la organización. Por ejemplo Jiménez y Artilles, desarrollaron un programa para
la atención educativa al alumnado con TDAH llamado PROESCRI, que es una prueba
de evaluación de procesos cognitivos en la escritura, con las que podríamos
trabajar los procesos donde la alumna en cuestión presenta dificultades.
La
intervención comenzó pidiéndole todos los días que escribiera una historia como
podía, y luego se le leía en voz alta. Una vez leída se le pedía que la
enriqueciera, diciéndole ¿qué cosas hechas en falta? ¿qué cosas le añadirías?
Ya que no solía centrarse en los sucesos de la historia, ni describía a los
personajes ni las situaciones, ni ponía un final. Con las respuestas de ella se
le iba añadiendo a la historia, y luego se le volvía a leer, completando lo que
sería la escritura correcta. Al principio eran de 3 líneas llegando a ser de
una página después de la intervención.
También
estaba afectada la conservación de número, teniendo en cuenta que también
afecta a la comprensión de la medición, se puede trabajar utilizando la
contrasugestión de Piaget (transvase de líquidos en distintos envases con la
misma cantidad), esta niña estaba en fase de transición y ante esta situación
decía que había más en la fila más larga (habiendo otra más corta pero con la
misma cantidad de elementos), ella contaba el espacio como otro elemento más.
Al cabo de unos cuantos días trabajando con este tipo de tarea con diferentes
elementos, cambio el razonamiento.
Era capaz
de leer mentalmente, pero cuando se le pedía leerla en voz alta silabeaba, por
lo que de esta manera no podía comprender lo que leía. Se le pidió que leyera
con la cabeza y no con la boca. se le decía: "primero vas a leer con la
mente y una vez que escuches la palabra en tu mente la repites oralmente".
Era capaz de leer la palabra y representarla auditivamente, pero su dificultad
era articularla. Hay un cierto lapsus entre que la mira y la dice, sin una sola
lexicalización. Cuando realiza esta actividad se enfrenta a una actividad de
control inhibitorio puesto que su tendencia es silabear y no leerla antes de
hablar. Esta técnica le ayudó a que el texto adquiriera cierta coherencia
y que llegara a entender el texto.
También
cabe mencionar que las pseudopalabras las lee perfectas a pesar de que tarda
más tiempo. En el nivel de oración ella se ejercitaba con listas de palabras y
psuedopalabras, para adquirir más vocabulario. Luego se pasó a la poesía
infantil, como las escritas por Gloria Fuertes, poesías donde cada frase
tenía 3-4 palabras e incluso pseudopalabras, con el fin de que leyera no solo
palabras, si no que frases enteras.
Por lo
que podemos ver que, en este caso, estaba afectado el nivel articulatorio, no la
comprensión de la palabra ni la sintaxis, si no lo que va del léxico auditivo a
la articulación de la palabra. Cuando lee silabeando no consigue activar el
léxico auditivo, ya que no une las silabas para formar la palabra, no llegaba a
componer la palabra.
Se llegó
a esta conclusión al ver que hay comprensión, la niña recuerda lo que
está escrito y se observó que lo que fallaba era la articulación.
Con ella
se está trabajando actualmente la lectura fluida frase a frase, y mejora de sus
estrategias de memoria y de aprendizaje. Se abandonó la idea de que hay un
proceso diferente afectado, como la memoria o el control inhibitorio, las
cuales están bien, ni la conversión fonema-grafema.
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