25/04/18
En la última clase visitamos el
laboratorio de movimientos oculares. En varios grupos de 5 personas fuimos al
laboratorio, donde pudimos observar el equipamiento y posteriormente su
funcionamiento del Nac Eyemark Recorder EMR-600, que es un sistema que permite
registrar los movimientos oculares de ambos ojos. El profesor nos enseñó cada
uno de los instrumentos que lo componen así como el proceso de calibración para
su uso posterior. Los datos que se recogen son grabados en video y
posteriormente analizados mediante software.
Esta herramienta nos
permite realizar un rastreo ocular, por el cual podemos determinar dónde
se estaba mirando o el movimiento del ojo con respecto a la cabeza.
Durante la lectura se ejecutan movimientos de fijación, sacádicos y de seguimiento.
Cuando leemos, nuestros ojos ejecutan saltos que van de una letra a otra que
está a una distancia equivalente de al menos 7 letras. Durante la lectura los
ojos no se desplazan de forma continua a lo largo de una fila de letras, sino
que lo hacen ejecutando movimientos rápidos y cortos (sacádicos), mezclados con
detenciones cortas (fijación ocular).
Cuando leemos un texto creemos que lo
hacemos de manera lineal, lo cierto es que los experimentos de movimientos
oculares revelan lo contrario, que no pasamos por todas las palabras, que la
lectura no es lineal y que el ojo nunca está quieto en el mismo sitio, a pesar
de que nuestra sensación sea que sí. Cómo explora nuestro ojo, cómo nuestra
mirada se dirige al texto nos indica que porciones del texto captan nuestra
atención y la cantidad de tiempo que dedicamos para cada porción del texto, nos
indica cuan complejo o novedoso es aquello en lo que nos estamos fijando. Por
lo tanto las miradas sobre un texto nos indican carga de procesamiento o bien
novedad de la información que estamos mirando. Por norma general, las palabras
que reciben más puntos de fijación son sustantivos, adjetivos y verbos.
La información final que vamos a tener en
cuenta es la cantidad de tiempo que el sujeto dedica a mirar algo, por ejemplo:
una palabra, y también es importante la velocidad por la que pasa de una
palabra a otra.
Cuando nosotros leemos el grado de
atención que suscita el texto se puede relacionar con el diámetro de
la pupila, por lo tanto este sistema nos proporciona las medidas de qué está
mirando el ojo, cuanto tiempo le está dedicando a eso, con qué velocidad avanza
a lo largo de la lectura y como varía el diámetro de la pupila a lo largo del
texto, de un cuadro, un video, etc.
Por lo cual tenemos dos tipos de medida,
una puramente atencional y otra más relacionada con la carga de procesamiento.
Todos estos sistemas tratan de registrar
unas variables muy complejas y están compuestos por un software que nos permite
tratar los datos que registramos.
Pero a pesar de que es un sistema muy
sofisticado no es preciso al 100%, estos sistemas nos son completamente
autónomos en cuanto a la toma de decisiones sobre qué es lo que ha pasado
mientras esta persona leía. Estos sistemas registran las coordenadas de la fobia
600 veces cada segundo hay un registro de donde estaba la fobia situada, por lo
tanto en un segundo tenemos una ingente cantidad de coordenadas. Por lo tanto
estas coordenadas son debidas en gran parte por al movimiento espontáneo del
ojo (cada uno tenemos una velocidad de rotación personal), además que al
pestañear el sistema pierde información.
Por cual, la única manera de determinar a
donde estaba mirando el ojo lo define el investigador, el cual tiene que
decirle al sistema en que rango vas a tener en consideración las marcas de ojos
reales y que grado de separación tienen entre ellas. Otra de las decisiones que
tiene que tomar cuantas coordenadas seguidas tienen que producirse dentro de
este rango para que las podamos considerar como una mirada intencional (mínimo
5 o 6). Por lo tanto el sistema tiene que tener en consideración el rango, los
puntos seguidos que el investigador marca como obligatorios y cuánto dura cada
marca (160 msg).
Por lo que conocer los movimientos
oculares que realiza un individuo en cuanto a un texto, imagen u otro, puede
ser la clave necesaria para detectar el tiempo que dedica al análisis de una
palabra o letra, y así captar en qué palabras o partes de la palabra
existe mayor fijación, pudiendo determinar posibles dificultades
en la lectura.
Para poder observar cómo lleva a cabo este
proceso, podéis ver el siguiente vídeo: NAC-EMR
600
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