martes, 29 de mayo de 2018

NAC-EMR 600



 25/04/18

En la última clase visitamos el laboratorio de movimientos oculares. En varios grupos de 5 personas fuimos al laboratorio, donde pudimos observar el equipamiento y posteriormente su funcionamiento del Nac Eyemark Recorder EMR-600, que es un sistema que permite registrar los movimientos oculares de ambos ojos. El profesor nos enseñó cada uno de los instrumentos que lo componen así como el proceso de calibración para su uso posterior. Los datos que se recogen son grabados en video y posteriormente analizados mediante software.

Esta herramienta nos permite realizar un rastreo ocular, por el cual podemos determinar dónde  se estaba mirando o el movimiento del ojo con respecto a la cabeza. Durante la lectura se ejecutan movimientos de fijación, sacádicos y de seguimiento. Cuando leemos, nuestros ojos ejecutan saltos que van de una letra a otra que está a una distancia equivalente de al menos 7 letras. Durante la lectura los ojos no se desplazan de forma continua a lo largo de una fila de letras, sino que lo hacen ejecutando movimientos rápidos y cortos (sacádicos), mezclados con detenciones cortas (fijación ocular).
Cuando leemos un texto creemos que lo hacemos de manera lineal, lo cierto es que los experimentos de movimientos oculares revelan lo contrario, que no pasamos por todas las palabras, que la lectura no es lineal y que el ojo nunca está quieto en el mismo sitio, a pesar de que nuestra sensación sea que sí. Cómo explora nuestro ojo, cómo nuestra mirada se dirige al texto nos indica que porciones del texto captan nuestra atención y la cantidad de tiempo que dedicamos para cada porción del texto, nos indica cuan complejo o novedoso es aquello en lo que nos estamos fijando.  Por lo tanto las miradas sobre un texto nos indican carga de procesamiento o bien novedad de la información que estamos mirando. Por norma general, las palabras que reciben más puntos de fijación son sustantivos, adjetivos y verbos.

La información final que vamos a tener en cuenta es la cantidad de tiempo que el sujeto dedica a mirar algo, por ejemplo: una palabra, y también es importante la velocidad por la que pasa de una palabra a otra.

Cuando nosotros leemos el grado de atención  que suscita el texto se puede relacionar con el diámetro de la pupila, por lo tanto este sistema nos proporciona las medidas de qué está mirando el ojo, cuanto tiempo le está dedicando a eso, con qué velocidad avanza a lo largo de la lectura y como varía el diámetro de la pupila a lo largo del texto, de un cuadro, un video, etc.
Por lo cual tenemos dos tipos de medida, una puramente atencional y otra más relacionada con la carga de procesamiento.

Todos estos sistemas tratan de registrar unas variables muy complejas y están compuestos por un software que nos permite tratar los datos que registramos.
Pero a pesar de que es un sistema muy sofisticado no es preciso al 100%, estos sistemas nos son completamente autónomos en cuanto a la toma de decisiones sobre qué es lo que ha pasado mientras esta persona leía. Estos sistemas registran las coordenadas de la fobia 600 veces cada segundo hay un registro de donde estaba la fobia situada, por lo tanto en un segundo tenemos una ingente cantidad de coordenadas. Por lo tanto estas coordenadas son debidas en gran parte por al movimiento espontáneo del ojo (cada uno tenemos una velocidad de rotación personal), además que al pestañear el sistema pierde información. 

Por cual, la única manera de determinar a donde estaba mirando el ojo lo define el investigador, el cual tiene que decirle al sistema en que rango vas a tener en consideración las marcas de ojos reales y que grado de separación tienen entre ellas. Otra de las decisiones que tiene que tomar cuantas coordenadas seguidas tienen que producirse dentro de este rango para que las podamos considerar como una mirada intencional (mínimo 5 o 6). Por lo tanto el sistema tiene que tener en consideración el rango, los puntos seguidos que el investigador marca como obligatorios y cuánto dura cada marca (160 msg).  

Por lo que conocer los movimientos oculares que realiza un individuo en cuanto a un texto, imagen u otro, puede ser la clave necesaria para detectar el tiempo que dedica al análisis de una palabra o letra, y así  captar en qué palabras o partes de la palabra existe mayor fijación,  pudiendo determinar posibles  dificultades en la lectura.

Para poder observar cómo lleva a cabo este proceso, podéis ver el siguiente vídeo: NAC-EMR 600

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