martes, 29 de mayo de 2018

La lectura y sus procesos

El 7 de febrero, en nuestra primera clase hemos hecho una pequeña aproximación a los procesos que intervienen en la lectura y como las nuevas tecnologías nos pueden ayudar para entrenarlos y evaluarlos.
Los procesos que se ponen en marcha en la lectura son los siguientes:
  • El procesamiento perceptivo-visual.
  • El procesamiento perceptivo-lingüístico.
  • El procesamiento léxico, en la cual podemos distinguir la ruta directa y la ruta fonológica.
  • El procesamiento morfosintáctico.
  • El procesamiento semántico.
  • El procesamiento pragmático.
Todos estos procesos son conocidos, y son trabajados en nuestras aulas. Pero cuando se pone en marcha la lectura hay otros procesos que también juegan un papel muy importante y a los que en ocasiones, no se le dan la importancia necesaria. Estos son los procesos cognitivos como la memoria de trabajo, el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva y la velocidad de procesamiento.


Por ejemplo, la flexibilidad cognitiva es la capacidad de adaptarnos a las exigencias de la situación de manera eficiente y es fundamental cuando queremos cambiar de la ruta directa a la fonológica o viceversa, ya que este cambio ocurre constantemente en la lectura al encontrarnos ante palabras conocidas y desconocidas. Al igual que el control inhibitorio no ayuda a estar centrados en lo que queremos leer y no prestar atención a todos aquellos estímulos que no son importantes para realizar esta actividad. Y la velocidad de procesamiento nos ayuda a minimizar las necesidades de procesamiento.

También hemos visto unos recursos disponibles facilmente en Internet. Estuvimos repasando repasando esos recursos tomando como ejemplo una de las páginas que se dedica al aprendizaje lectoescritor que planteaba juegos diversos que trabajaban las funciones cognitivas en diferentes grados y también los procesos lingüísticos que nos interaban desarrollar en el caso de la lectura.

Por ejemplo, en un ejercicio de reconocimiento de letras se utilizarían los procesos perceptivos visual y lingüísticos y también se llevará a cabo el control inhibitorio, con lo que el niño conseguirá estar centrado en la tarea, y la memoria de trabajo. 

 
Sin embargo esas no son tareas que nos sirvan para evaluar al lector o para evaluar el procesamiento lector, sino que son tareas que nos sirven para trabajar la lectura y que sustituyen casi siempre a las otras tareas más clásicas de lápiz y papel, con lo cual resultan más motivadoras tanto para los estudiantes como para el profesor, al que le resuelven  la planificacion y suponen una economia de trabajo y monetario. 

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