El 7 de febrero, en nuestra primera clase hemos hecho una pequeña aproximación a los procesos
que intervienen en la lectura y como las nuevas tecnologías nos pueden ayudar
para entrenarlos y evaluarlos.
Los procesos
que se ponen en marcha en la lectura son los siguientes:
- El procesamiento perceptivo-visual.
- El procesamiento perceptivo-lingüístico.
- El procesamiento léxico, en la cual podemos distinguir la ruta directa y la ruta fonológica.
- El procesamiento morfosintáctico.
- El procesamiento semántico.
- El procesamiento pragmático.
Todos estos
procesos son conocidos, y son trabajados en nuestras aulas. Pero cuando se pone
en marcha la lectura hay otros procesos que también juegan un papel muy
importante y a los que en ocasiones, no se le dan la importancia
necesaria. Estos son los procesos cognitivos como la memoria de trabajo,
el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva y la velocidad de
procesamiento.
Por
ejemplo,
la flexibilidad cognitiva es la capacidad de adaptarnos a las exigencias
de la
situación de manera eficiente y es fundamental cuando queremos cambiar
de la
ruta directa a la fonológica o viceversa, ya que este cambio ocurre
constantemente en la lectura al encontrarnos ante palabras conocidas y
desconocidas. Al igual que el control inhibitorio no ayuda a estar
centrados en
lo que queremos leer y no prestar atención a todos aquellos estímulos
que no
son importantes para realizar esta actividad. Y la velocidad de
procesamiento nos ayuda a minimizar las necesidades de procesamiento.
También
hemos visto unos recursos disponibles facilmente en Internet. Estuvimos
repasando repasando esos recursos tomando como ejemplo una de las
páginas que se dedica al aprendizaje lectoescritor que planteaba juegos
diversos que trabajaban las funciones cognitivas en diferentes grados y
también los procesos lingüísticos que nos interaban desarrollar en el
caso de la lectura.
Por
ejemplo, en un ejercicio de reconocimiento de letras se utilizarían los
procesos perceptivos visual y lingüísticos y también se llevará a cabo
el control inhibitorio, con lo que el niño conseguirá estar centrado en
la tarea, y la memoria de trabajo.
Sin
embargo esas no son tareas que nos sirvan para evaluar al lector o para
evaluar el procesamiento lector, sino que son tareas que nos sirven
para trabajar la lectura y que sustituyen casi siempre a las otras
tareas más clásicas de lápiz y papel, con lo cual resultan más
motivadoras tanto para los estudiantes como para el profesor, al que le
resuelven la planificacion y suponen una economia de trabajo y
monetario.
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